Los cañones de sonido, un nuevo armamento antidisturbios

Los Mossos d’Esquadra ya utilizan cañones de sonido. Lo hicieron por primera vez en una manifestación en apoyo al barrio burgalés de Gamonal que tuvo lugar en Barcelona el pasado 17 de enero. Tras la prohibición de usar balas de gomas, éste es el armamento no letal por el que la Generalitat de Catalunya ha optado para disuadir a quienes provoquen disturbios.

Las dudas que surgen sobre este tipo de armamento son numerosas teniendo en cuenta que es la primera vez que se usa en España, aunque los Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD) se crearon a finales del año 2000.

La empresa que los fabrica, LRAD Corporation, asegura que “lo que hace al LRAD único es su habilidad de transmitir tu mensaje con una excepcional inteligibilidad de la voz y claridad tonal en un haz altamente dirigido, incluso con un ruido ambiente significante. La direccionabilidad del dispositivo LRAD reduce el riesgo de exposición de personal cercano o transeúntes a niveles nocivos de audio”.

Como podemos comprobar gracias a la foto de Ground Press para la agencia Diso Press, el modelo empleado por la Brigada Móvil de los Mossos es el 100X, que puede llegar a emitir sonidos de casi 140 decibelios. Estos sonidos pueden ser tanto mensajes de voz como tonos de alta frecuencia que pueden llegar a causar desorientación o dolor, lo cual sucede cuando un sonido supera los 130 dB, aunque puede variar levemente según la tolerancia de cada persona, según el Instituto Nacional de Sordera y Otros Desórdenes de Comunicación, una institución dependiente del Departamento de Salud de Estados Unidos.

El modelo de cañón de sonido usado por los Mossos. Foto: LRAD Corporation

Además, la controversia se extiende también a su clasificación o no como “armamento no letal”, ya que, teniendo en cuenta que este armamento es el que no provoca daños permanentes y que los cañones de sonido pueden causar daños irreversibles, hay quienes señalan que los LRAD no son “armamento no letal”.

Una de las principales características de estos dispositivos es que emiten el sonido en un haz con una dirección muy clara, a diferencia de otros altavoces que emiten el sonido en todas direcciones. Esta característica es la excusa de sus creadores para afirmar que no afectará a quienes no estén participando en los altercados.

Lo llamativo es que, tomando medidas tan simples como el uso de tapones u otro tipo de protección para los oídos o, sencillamente, apartándose del haz emitido por el cañón de sonido se pueden evitar sus efectos. Esto hace que más que proteger a quienes no participen en los disturbios, el LRAD se convierta en un dispositivo de dudosa utilidad.

El precio de este modelo puede superar los 7.000$ y hay disponibles una gran variedad de accesorios cuyos precios oscilan entre los poco más de 30$ hasta los casi 3.000$. Por eso se hace difícil saber cuánto dinero público se ha gastado en cañones de sonido por parte de la Generalitat de Cataluña o del Ministerio del interior. La Generalitat de Cataluña ha denegado esa información y el Ministerio del Interior no ha respondido aún.

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